Tumores hepáticos malignos

¿Qué es?

Los tumores hepáticos malignos son aquellas lesiones primarias del hígado que tienen la capacidad de invadir estructuras adyacentes y de producir metástasis. Con mucha frecuencia los dos tumores más frecuentes son el hepatocarcinoma o carcinoma hepatocelular y el colangiocarcinoma intrahepático. El hepatocarcinoma suele desarrollarse en la mayoría de los casos sobre un hígado enfermo (hepatopatía crónica o cirrosis).

Sintomatología

Estos tumores pueden cursar asintomáticos. Cuando producen síntomas estos pueden ser dolor abdominal, náuseas, cansancio, pérdida de peso, falta de apetito, fiebre o ictericia (coloración amarillenta de la piel).

Diagnóstico

Para el diagnóstico de los tumores del hígado suelen ser necesarias varias pruebas complementarias. Siempre se le solicitará una analítica sanguínea, incluyendo pruebas de función hepática y marcadores tumorales como la alfa fetoproteina-AFP- (si la sospecha es un hepatocarcinoma). La ecografía suele ser la primera prueba de imagen en realizarse, si bien la tomografía computarizada (TC) y la resonancia magnética (RM) suelen ser necesarias para confirmar el diagnóstico. En pocas ocasiones hace falta una biopsia hepática (extraer una muestra del tumor para analizarlo con microscopio).

Tratamiento

La posibilidad de cirugía viene determinada por el tipo de lesión, su localización en el hígado y su relación con los vasos. Tras discutir su caso en el comité multidisciplinar donde se reúnen todos los especialistas involucrados (oncólogos, gastroenterólogos, cirujanos, radiólogos, etc.) se decidirá el mejor tratamiento individualizado.

Cuando sea posible, la cirugía se le planteará, ya que es el único tratamiento radical que elimina al completo el tumor. El procedimiento quirúrgico puede variar desde resecciones pequeñas hasta hepatectomías mayores (extirpación de incluso más del 50% del hígado). En este último caso siempre hay que valorar si hay suficiente hígado sano después de extirpar el tumor, y esto lo realizamos con tecnología avanzada (volumetrías, reconstrucciones tridimensionales, etc.).

La mayoría de las resecciones pueden llevarse a cabo por laparoscopia, en centros expertos y por cirujanos con experiencia, mejorando la recuperación tras la cirugía.

Algunos casos de hepatocarcinomas si cumplen una serie de criterios estrictos pueden ser tratados tras su revisión y decisión en comités de trasplantes mediante un trasplante de hígado.

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