Metástasis hepáticas

¿Qué es?

Las metástasis hepáticas consisten en depósitos tumorales en el hígado procedentes de un tumor primario en otra localización. Estas células vienen en su mayoría de tumores localizados en el colon o en el recto, aunque pueden proceder de otros tumores como pulmón o mama, y un gran número de tumores de otros órganos (páncreas, estomago, esófago, riñón, ginecológico, etc) Las metástasis pueden ocurrir a la vez que la aparición del tumor primario o un tiempo después (meses o incluso años).

Sintomatología

Las metástasis en el hígado normalmente no dan sintomatología. En ocasiones se puede presentar síntomas como fatiga, falta de apetito, cansancio, perdida de peso inexplicada, dolor abdominal, náuseas, fiebre o ictericia (adquirir un tono amarillento en la piel). Suelen detectarse en el estudio de seguimiento de otros tumores.

Diagnóstico

Para el diagnóstico de las metástasis del hígado suelen ser necesarias varias pruebas complementarias. Siempre se le solicitará una analítica sanguínea, incluyendo pruebas de función hepática y en ocasiones marcadores tumorales como el antígeno carcinoembrionario (CEA). La ecografía suele ser la primera prueba de imagen en realizarse, si bien la tomografía computarizada (TC) y la resonancia magnética (RM) suelen ser necesarias para confirmar el diagnóstico. En pocas ocasiones hace falta una biopsia hepática (extraer una muestra del tumor para analizarlo con microscopio).

Tratamiento

Para el tratamiento de las metástasis hepáticas se decidirá el mejor tratamiento individualizado disponible tras discutir su caso en el comité multidisciplinar donde se reúnen todos los especialistas involucrados (oncólogos, gastroenterólogos, cirujanos, radiólogos, etc.).

La capacidad de tratar las metástasis de hígado dependerá del número, de su localización y del estado del tumor primario. Si es posible, la cirugía sigue siendo el componente principal del tratamiento multimodal e individualizado de las metástasis, en el que también es importante la quimioterapia sistémica (oral o intravenosa), la radioterapia y tratamiento de destrucción local como la radiofrecuencia, microondas, etc.

La mayoría de las resecciones pueden llevarse a cabo por laparoscopia, en centros expertos y por cirujanos con experiencia, mejorando la recuperación tras la cirugía.

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